Mireia Sallarès y las Muertes Chiquitas

Nadie se movió de su asiento visionando el largometraje documental que Mireia Sallarès ha realizado   en México, Las Muertes Chiquitas. Un trabajo que dura algo más de cuatro horas, condensando tal profundidad que es imposible dejar de notar el aliento de las más de treinta mujeres entrevistadas que toman la palabra.
El estreno europeo fue en Can Xalant de Mataró, como parte de un taller que la artista llevó a cabo con un grupo de mujeres del barrio. Y puedo asegurar que en aquella ocasión nadie se movió de su asiento viendo el documental, imposible rehuir el magnetismo del brillo de las pupilas de las mujeres que nos hablan.

Este trabajo audiovisual forma parte de un proyecto más amplio que la artista ha realizado durante varios años en México y que se titula Las Muertes Chiquitas en referencia a los orgasmos femeninos. La obra teje voces de más de 30 mujeres de diferentes zonas del país; mujeres de diversas edades, estratos sociales, profesiones y religiones. Durante muchos minutos, que no se hacen eternos sino intensos, las mujeres hablan acerca de su experiencia sobre el sexo, la muerte, el amor, la familia, el orgasmo, la guerrilla o la prostitución, como si se tratara de una conversación, a solas, con cada uno o cada una de nosotros.

Sin duda se trata de un excelente trabajo y de recomendada visita. Mireia Sallarès nos ofrece un tiempo de emociones y de experiencias que retoman la consigna de que el cuerpo de la mujer es un campo de batalla y que lo personal es político. Con el documental, así mismo con el libro editado sobre esta misma experiencia (Mireia Sallarès. Las Muertes Chiquitas. Barcelona, Blume, 2009), podemos seguir reflexionando sobre la condición política de ser mujer desde el placer, la lucha armada, la transexualidad, la prostitución, la enfermedad, el exilio, la teología de la liberación, el feminicidio y el compromiso ético.

Aunque de momento no podemos ver completo este largometraje, hay la ocasión de visionar un tráiler y presentir la imposibilidad de moverse del asiento mientras compartimos esta charla entre mujeres. Hay momentos en los que me gustaría ser directora de un gran museo de arte contemporáneo y poder invitar a una artista como Mireia Sallarès. Fuerte y frágil a la vez.

Pilar Bonet

El orgasmo femenino. Mireia Sallarès y las Muertes Chiquitas