Martí Peran habla sobre crítica, comisariado y producción artística

Mucho se ha hablado y escrito sobre el arte en general y algo menos sobre la crítica en particular. Crítica y creación comparten una primera letra y un mismo territorio, pero un lugar menos confortable de lo que podemos creer o deseamos encontrar.

Una travesía crítica o creativa precisa para su navegación de una constante desarticulación o modificación de los discursos que insuflan sus velas. Y algo imprescindible para la crítica y el arte es reconsiderar de manera ininterrumpida su legitimidad, la autorización de su propio discurso, para evitar caer en el vacío de una perversa mutación de tal autoridad en ortodoxia o modelo de poder. Coincido en pensar que la crítica, como la producción artística contemporánea, es siempre una condición para elaborar conocimiento, una actitud más cercana a la acción que al sosiego. Algo que compromete nuestra comprensión del pasado y nuestra capacidad de construir futuro.

En una charla sobre crítica, comisariado y arte, el profesor Martí Peran expone una interesante reflexión repleta de juicio crítico, de aversión hacía la frivolidad de la cultura y la subsidiaridad de la crítica convertida en mero periodismo cultural. En los primeros minutos videográficos de este material (más en la web de la plataforma Arts Coming), Peran insiste en desmantelar el rol del crítico y del comisario de exposiciones, convertido el primero en comentarista y el segundo en un gestor al servicio de las instituciones. Crítica y comisariado han avanzado en su profesionalización, en el sentido mercantil del término, a costa de desalojar profundidad en su labor. Interesante la reflexión sobre las formas convencionales de la crítica y como éstas han colonizado otros contextos culturales abrumando con una retórica neoliberal creadora de conceptos trampa como ’pluralismo’, ’transversalidad’ o ’interdisciplinar’. El crítico nos oferta una nueva lectura y superación de las disciplinas invitándonos a resistir contra la tautología del arte que se refiere al arte.

En un mismo registro de análisis, las palabras de Martí Peran abordan en la segunda parte de la conversación las estructuras y la función de lo que denominamos arte contemporáneo. Aquí la condición de simulacro y de espectáculo del arte se confronta a la necesidad de que la producción artística asuma las condiciones históricas del presente y trabaje en la dirección de crear lugares para negociar con lo real, sin escapismos. Se verbaliza la idea del arte como espacio y acción de un espíritu utópico capaz de no rendirse a determinadas condiciones de lo real, impuestas como condiciones idóneas. ’Cuando el arte se reconoce como arte, rápidamente queda neutralizado como mercancía’, con esta afirmación Peran señala que escabullirse de la idea de arte para devenir algo ’extraño’ lejos de ser un conflicto es la verdadera misión del arte.

Y hablar de arte no es definir lenguajes ni códigos, sino atender lugares para la acción. En estos momentos de iniquidad absoluta de la cultura institucional, dada a acciones vandálicas y terrorismo social, las palabras de Martí Peran son más que nunca imprescindibles. Hay mucho que hacer y más aún por abolir. Todos estamos con el culo al aire!

La iniquidad de la cultura. Martí Peran habla sobre crítica (artículo)