Josefa Tolrà: El planeta Tierra es pequeño pero muy habitable

Entre las frases escritas por la médium  y artista Josefa Tolrà (1880-1959) ésta me parece entrañable y un buen mensaje para el futuro que se avecina. Teniendo en cuenta que cuando escribe sobre la habitabilidad de nuestro planeta son los tristes años de la postguerra española, el tiempo de los combates por la supervivencia y los días de pesadumbre mundial, la poesía sobre este pequeño y confortable planeta nuestro es una verdadera consigna de positividad que emerge entre los ruidos de la actual agonía terrícola.
Esta clarividente artista, desconocida e inédita, escribía y dibujaba como experiencia de sus momentos de trance mediúmnico, cuando establecía conexión con los ‘seres de luz’ que siempre la acompañaban. Su vida estuvo marcada por grandes pérdidas, la muerte de sus dos hijos, y gozosas experiencias extrasensoriales que le permitían visionar y dialogar con sus hermanos espirituales. Aunque nunca abandonó su pueblo natal, Cabrils, su vida itineró por diversas rutas en el tiempo y los contextos de la humanidad a través de su potencial interior. Josefa Tolrà, sin estudios ni formación artística o literaria, escribía y dibujaba personajes y escenarios que nunca conoció, disertaba sobre temas que no estudió y respondía a preguntas sobre teoría de los colores o la función de la pintura cuando los artistas del grupo Dau al Set la visitaban.

Ella misma firmaba sus dibujos como ‘mediadora mecánica’, humilde transmisora entre el mundo espiritual y el material. La leyenda que escribe en el papel de sus dibujos evoca esas otras realidades de una experiencia multidimensional donde presente y pasado, el ahora y el más allá conviven, haciendo oídos sordos al pensamiento racional que los estigmatiza. Para esta artista, que ahora la imprevisible posteridad hace emerger del olvido (en palabras robadas a Duchamp), el genio científico de Marconi, la poesia de Verdaguer o la bondad de Jesús comparten escala de valores, de la misma manera que los planetas y las diosas de fuego propician la comprensión de la energía fluídica que todo lo mueve y regenera. Sin presión literaria ni estética esta mujer humilde y bondadosa escribió sobre geología o filosofía, redactó novelas, poemas, recetas sanadoras e ilustró los textos con retratos de personajes históricos, fantasías astrales o escenas bíblicas. Nunca sufrió marginación ni recibió tratamiento psiquiátrico, su creatividad invocadora y reveladora nos enseña aquello que los ojos no ven pero el espíritu verifica, todo aquello que la civilización racionalista y maquinista olvidó en su loco trasiego de producción y consumo.

Ahora, inmersos en un ciclo de naufragios materiales, pensar en las formas artísticas de Josefa Tolrà más allá de clasificaciones ortodoxas, buscar una reflexión pausible sobre sus dibujos y mensajes, es y será un reto para el mundo del arte en nuestro cambio de calendario. Ya el 2013 nos ha ofrecido la constatación de un resurgimiento del interés por las formas de conocimiento y espiritualidades heterodoxas, una situación similar a la acontecida a finales del siglo XIX, en la producción de artistas poco o nada conocidos.

Artistas, como Josefa Tolrà que se distancian de la cultura hegemónica, el racionalismo científico e industrial o la religión institucionalizada, se convierten en una via de experiencia ciertamente antagonista y de marcada conciencia social. Para Josefa Tolrà, cristiana y espiritista, aquello realmente importante es el progreso espiritual, la justicia social, la paz y la poesía. Es decir, todo aquello que se contrapone a los valores materialistas y especulativos de la vida y del arte en una perspectiva de lujo y espectáculo. Nunca comercializó sus dibujos ni cobró por sus recetas sanadoras, siempre antepuso el bién común a los intereses personales, veía el aura de las personas pero no las acosaba con su interpretación. Podemos pensar en nomenclaturas como la de ‘arte necesario’?


‘Josefa Tolrà. Dibujo fuerza fluídica’, exposición en las salas de Can Palauet, Mataró. Hasta el 30 de marzo 2014. Curadora, Pilar Bonet.

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