La arquitectura del futuro

Las ciudades del mundo, las grandes metrópolis del nuevo siglo, mantienen una frenética carrera para reconstruir su propia identidad proyectando nuevos edificios espectaculares y trazando renovadores mapas urbanísticos. Primero París, más tarde Berlín, Londres o Barcelona y, ahora, Nueva York o Milán, son algunas de las ciudades más activas en esta expansión urbanística del nuevo milenio. Las capitales buscan así, en la arquitectura y sus  nuevos espacios públicos, otros símbolos para reconocerse como estandartes del progreso. Las ciudades aprovechan los eventos culturales, comerciales o deportivos para ampliar sus zonas sociales y en los nuevos espacios construyen iconos para celebrar el futuro o recordar la historia, incluso bajo el peso de las catástrofes, como es el caso de la metrópoli neoyorquina y los sucesos del atentado terrorista.

Iconos que visualizan el tránsito hacia el futuro, símbolos de un presente dinámico, monumentos y memoriales del pasado. Arquitecturas que construyen la historia.

La “Ground Zero”, Nueva York

Celebrar el futuro con un memorial, este es el propósito de la reconstrucción de la denominada “zona cero” de la gran manzana, el espacio destruido por el incidente terrorista en la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. En una reacción rápida, un año más tarde, la ciudad  convocó la mirada del mundo hacia su lacerado urbanismo con un concurso internacional para la reconstrucción. Un episodio histórico y una iniciativa política que ocupan la atención mundial en los últimos años.

Las imágenes dantescas de la catástrofe dejaron paso al vacío y la ruina, el silencio y el dolor. Ahora, poco tiempo después, todos estos términos y experiencias constituyen las bases conceptuales para la regeneración del lugar: una arquitectura para recordar y al mismo tiempo un monumento para celebrar el futuro.

La ciudad convocó este concurso de reconstrucción de la Ground Zero entre reconocidos arquitectos de todo el mundo. Se realizaron varias propuestas entre los más destacados estudios de arquitectura: los nombres de Norman Foster –quien estaba en la ciudad durante los sucesos-, Richard Meier o el grupo THINK, fueron algunos de los referentes convocados.

El equipo de expertos reunidos en THINK presentó una de las ideas más llamativas por su aspecto visual, una construcción que incluía dos torres gemelas acristaladas más altas que las anteriores. Las estructuras, en forma cilíndrica, albergarían en su interior un auditorio y otros espacios que quedarían como suspendidos, al estar separados por diferentes alturas. También proponía un parque de 65.000 metros cuadrados sobre el tejado de un centro de comunicaciones y una gran sala o plaza cubierta junto a la que se levantaba una torre de telecomunicaciones de 640 metros de altura.

Junto a este proyecto finalista, aunque menos atrevido pero igualmente de gran potencia visual, la propuesta elegida en febrero del 2003 es un proyecto del arquitecto estadounidense de origen polaco Daniel Libeskind, un plan constructivo lleno de emotividad que gira alrededor de una gran plaza asentada sobre la base de la “zona cero” actual y a la que se desciende por escaleras que parten desde un museo de la tragedia, que será la entrada obligatoria a la zona. También se ha diseñado, para completar este proyecto, el Parque de los Héroes y la Cuña de Luz, que permitirá que cada 11.S confluyan en un mismo punto la luz del sol entre las 8.46 y las 10.28h. La torre diseñada por Libeskind tendrá 540 metros de altura. Se trata de una propuesta espectacular, como el resto de los proyectos, que refuerza el valor simbólico del recuerdo a la vez que apela una mirada positiva hacia el futuro.

Más o menos llamativos, todos ellos ambiciosos, los proyectos que concursaron para este evento han dibujado de nuevo el perfil altivo de la gran ciudad. Un nuevo skyline para la metrópoli de las metrópolis, para la ciudad que se niega a detener su frenética carrera hacia el futuro: de nuevo la imagen mítica de la torre de Babel visualiza la metáfora de la ambición humana en pos de su progreso

La “Citylife”, Milán

Así como París se propuso recibir el futuro, el cambio de siglo, con glamour arquitectónico, Berlín se habilita de nuevas tecnologías constructivas para ser el más importante epicentro político de la reunificación.  Al tiempo que Atenas inaugura nuevos equipamientos urbanos para los juegos olímpicos o Barcelona amplia su perímetro con motivo del Forum de las Culturas 2004, la capital del imperio americano, Nueva York, materializa su reconstrucción tras el atentado terrorista y también Milán, una de las ciudades europeas con más historia, se prepara para protagonizar un futuro repensando las formas de la vida en la ciudad.

El 2003 es la fecha lanzadera de una ciudad de gran lastre histórico: Milán convoca un ambicioso concurso internacional para repensar cual puede ser el futuro de un centro urbano.

La ciudad se renueva, como muchas otras capitales europeas. Desde el ámbito privado, en la zona histórica de la Feria de Milan, se proyecta la ciudad pública. En cualidad de libre participación, se reúnen cinco magníficos proyectos: el plan vencedor es un conjunto urbanístico diseñado por los prestigiosos arquitectos Zaha Hadid, Arata Isozaki, Daniel Libeskind y Pier Paolo Maggiora. Milán, la ciudad más moderna de Italia, imperio industrial y capital del diseño, celebra el futuro reproduciendo la metáfora de la torre como símbolo por excelencia del futurismo urbano, una propuesta que retoma el pasado, la historia de las innovaciones urbanas.

Centenarios: entre la historia y el espectáculo

Mientras las ciudades construyen su futuro emplazando edificios singulares y reorganizando o rehabilitando sus zonas degradadas, otros eventos conmemoran el tránsito de nuevo siglo rindiendo homenaje a los protagonistas del pasado, aquellos creadores nacidos en las postrimerías de la modernidad, ciclo cuyas propuestas sirvieron para dar la clave de los debates y la personalidad cultural del último tramo del la era contemporánea: el siglo XX. Ellos y ellas, poetas o artistas, científicos o políticos, protagonizaron un tiempo de grandes cambios y nuevos conflictos intelectuales. Ellos y ellas nacieron con los nuevos tiempos, crecieron en ellos y hoy les recordamos en sus centenarios y otras efemérides pensadas para rendir culto a nuestro pasado más reciente. El centenario de Rafael Alberti, poeta, dramaturgo y dibujante, cubrió el año 2002 de exposiciones, ediciones y debates políticos sobre nuestra cultura española, pero nada comparable con en efecto sensacionalista de otras efemérides como la del año Gaudí el 2002, repleta de actos y movilizaciones turísticas, o menos asimilable aún a la reciente inauguración del Año Dalí, que promete ser el mayor espectáculo mediático y cultural del 2004.

El impacto de la cultura: entre el futuro y el pasado (libro)