Artefactos portátiles y espacio social. Sobre la relación entre arte y diseño actual

El debate sobre lo útil y lo inútil, así mismo el litigio entre la belleza y la funcionalidad o la querella de la trascendencia y la banalidad, han animado los múltiples discursos sobre la naturaleza de lo artístico y la pragmática del diseño. Arte y diseño, en relación o antagonismo, han sido términos sometidos a control policial en diversos momentos de su historia, pero siempre desde un mismo equipo de investigación: el del diseño.

La relación entre diseño y arte es esencial para ambas categorías y éstas se resisten al encasillamiento y a un manual de uso simple. La silla Red Blue de Gerrit Rietveld aparece en los libros de diseño y en los de arte, por la misma razón que podemos afirmar que Joe Colombo es tan importante como Andy Warhol o que nos gustaría poseer la calavera con diamantes de Damien Hirst o la silla bien templada de Ron Arad, degustando su exclusividad y cotización en el mercado. Ahora, inaugurado este ciclo del nuevo siglo y ante el espectáculo de la crisis, creo que el debate entre diseño y arte que se establece más en la distancia, incluso en la ignorancia que en la proximidad y el diálogo, no nos sirve. Como exclama Norberto Chaves, estamos frente a un verdadero “mito urbano” que se erige desde el eslogan reduccionista de “tu verdad contra la mía”. 1

Existen escuelas de diseño y arte, también museos de arte y diseño y no son nomenclaturas ambiguas ni contenedores de saberes trastornados. Delimitan un marco de estudio y trabajo conjunto entre la herencia y el mismo presente del mundo de la creación de imágenes, artefactos o espacios; de nuestra cultura visual y material. Pero las relaciones e intercambios entre las dos palabras y su expandido territorio de actuación se arbitra exclusivamente en el foro del mundo del diseño y se aplica sin complejos en el mundo del arte. En definitiva, es un debate que surge en la misma sociedad industrial y urbana que nos define, aquella que también pone en cuestionamiento la naturaleza del arte y la función de la cultura, los procesos de la producción y el ejercicio del mercado, la incidencia de las tecnologías o las políticas del consumo.

Primera observación: la relación entre arte y diseño es tan antigua como el mismo mundo contemporáneo en el que ambas prácticas surgen y se legitiman. La cercanía es más productiva que el exilio. Como escribe el crítico Beyan Subjic desde su responsabilidad en el Design Museum de Londres: Un buen diseño demuestra competencia técnica, pero también ambición artística.2

¿Qué significa ambición artística si hablamos de diseño? A un artista no le preocupa dilucidar sobre la relación de su práctica creativa con procesos y herramientas del mundo del diseño, ni tampoco le inquieta buscar la colaboración con publicistas o arquitectos. Los carteles de la artista Minerva Cuevas que llevan los manifestantes en las acciones de protesta sobre la cumbre de la G20 no se someten a ningún registro de intenciones sobre buen o mal diseño gráfico, como tampoco los vestidos que concibe la artista Alicia Framis con la colaboración de diseñadores de alta costura son debatidos en los foros del mundo de la moda. Las arquitecturas emocionales de Josep Maria Martín, en una misma mesa de trabajo con antropólogos, sociólogos e interioristas, nunca pierden su potencialidad social en el freno de un debate sobre si son arte o diseño. En el caso de las arquitecturas de Siah Armajani tampoco rumiamos su definición como proyecto artístico o diseño conceptual, simplemente las valoramos en sus aportaciones intelectuales y poéticas, prestas a regenerar una conciencia y construcción de los espacios privados y públicos. Si Maurizio Cattelan diseña un nuevo futbolín para 22 jugadores, emulando un campo de juego real, nuestra sospecha no se dirige al intrusismo profesional del artista manejando procesos de diseño industrial, sino que captamos la ironía y mostramos nuestra sonrisa mientras se agolpan un sinfín de preguntas sobre los sistemas de representación de la cultura contemporánea.

Figura 2. Proyecto Egalité, 2008. Minerva Cuevas.

Ahora bien, si se trata del sillón Proust de Mendini podemos debatir hasta la extenuación si eso es diseño, o si tal butaca barroquizante y ecléctica puede ser icono de culto en los museos. Y de la misma manera forzamos a Curro Claret a decir en las entrevistas que él no es un artista mientras aplicamos el dogma funcionalista como patrón para el ghetto del diseñador descarrilado. ¿Marc Newson es un artista, o un buen diseñador también con dotes estéticas? Quizás lo más germinativo para este dilema sea el intercambio de saberes y de intuiciones.

Segunda observación: la fricción entre ambos campos y el consecuente debate sobre las premisas diferenciadoras entre disciplinas se proyectan desde el mundo del diseño y su afán corporativo. Las prácticas artísticas más acostumbradas al nomadismo poético y las pasiones políticas militan en un espacio totalmente indisciplinar y por ello más libre. Si consultamos los materiales de debate del web FOROALFA recopilamos múltiples intervenciones sobre arte y diseño, mejor dicho sobre la probabilidad de que el diseño comparta métodos o estrategias del arte. En todos los casos se percibe un desconocimiento absoluto sobre los itinerarios del arte actual, por lo tanto sobre sus debates y procesos de trabajo.

El error en el debate sobre las relaciones entre el diseño y el arte se implanta desde un desconocimiento de los itinerarios de la producción artística actual. No hablamos de pintura y de escultura, como algunos creen por falta de información y atención con el mundo del arte. Si algo define hoy nuestras prácticas artísticas es precisamente su impureza respecto a los litigios de la belleza o de las técnicas. El arte actual busca en la antropología, la sociología, la política o la pedagogía nuevos recursos para investigar y en las prácticas híbridas entre arte, arquitectura y diseño nuevos formatos y conceptos. Hoy la proximidad entre diseño y arte vuelve a ser de corta distancia y de gran complicidad, como lo fue en sus episodios preliminares y como nunca ha dejada de ser. Amigo de artistas como Klein o Arman, el pionero diseñador industrial Roger Tallon, recientemente desaparecido, quería borrar las diferencias entre diseño e industria reclamando la autoridad de la creación en el campo de la producción industrial y la ingeniería. Los ejemplos serian múltiples y sugerentes. No se trata de casos aislados ni de excentricidades del mundo del arte o el diseño actual, menos aún de prácticas sin criterio. Todo lo contrario. Si queremos hablar de espacio público, por ejemplo, podemos invitar a un arquitecto o urbanista y también a un colectivo de artistas como Democracia, así se hizo en el FAD recientemente abordando un tema de máxima actualidad: ¿qué es el arte público?. 3

El reto del presente, en estos tiempos de naufragio económico y moral, es compartir, trasferir, debatir y disensuar en complicidad, siendo capaces de gestionar un capital cultural, social y político efectivo y no sobiranista. Un visitante del centro de arte La Panera de Lleida no creo que se sobresalte si encuentra en sala el proyecto Repizas del diseñador industrial Curro Claret o los de la joven diseñadora Vanesa Moreno, tampoco si de visita por Girona entra en la sala de exposiciones de El Bólit y allí interactúa con objetos de iluminación del diseñador Emili Pedrós, entre otros tantos artefactos y acciones de autores que reconocemos en los listados de artistas actuales. Del mismo modo la exposición que presentó recientemente el Victoria&Albert Museum de Londres, titulada “Postmodernism. Style and subversion 1970-1990” 4 reunía en sala y catálogo piezas e imágenes de diseño junto a obras catalogadas en el mundo del arte sin hacer canon estético sino crítico: el espacio de encuentro natural y productivo de ambas creaciones.

Figura 3. Proyecto Repizas, 2011. Curro Claret.

A pesar de estas reflexiones, la mayoría de los diseñadores se han formado en la convicción de que “el diseño no es arte”, aunque sigan en cisma por la definición misma de “diseño”. Un axioma que sirve para identificarse en la diferencia y a la vez para autorizarse en la profesión. Pero la diferencia no es tan profunda como se ha vociferado en ocasiones, ni el arte es sólo inutilidad y el diseño utilidad sin contemplaciones. Tampoco es el factor intelectual y teórico frente al procesual y funcional lo que marca las hipotéticas distancias. El debate de la postmodernidad nos ha legado ejemplos de eclecticismo y heterodoxias entre arte y diseño, gestionando diseños de galería y arte en la calle. Ettore Sottssass estaba tan interesado por la forma como por la técnica y Castiglioni aplicaba el ready-made duchampiano en sus productos industriales jugando con las reglas del juego de la utilidad y el valor. Sin olvidar un Mendini erudito y burlón decorando hasta la extenuación sus muebles o un Krzysztof Wodiczco, ingeniero industrial, creando un prototipo de carrito de homeless desde el arte de manera similar a las arquitecturas para la supervivencia urbana que concibe Michel Rakowitz . Ellos son figuras incuestionables en el mundo del diseño y el arte contemporáneo. Hoy por hoy, la mesa de trabajo debe compartirse, como sus relatos. Si hablamos de jerarquía cultural quizás desvelamos el complejo de inferioridad del diseño, si valoramos desde el registro del dinero tampoco hablamos sólo de arte.

La inocencia de la modernidad confió en ambos liderazgos para embatir el futuro con libertad y democracia. Ahora, tal como van las cosas, me parece muy interesante mantener el debate más allá de la atmósfera axiológica específica. Ni el arte es siempre obra única, ni el diseño siempre producto seriado, ni el artista es un genio ni el diseñador un pragmático absoluto.  El debate, o la pregunta, sobre si el diseño es arte siempre conlleva la respuesta terminal: no. La pregunta sobre si el arte es diseño no existe: un “ruido secreto” en el silencio. Con el “no” y el silencio no vamos a ninguna parte.

Figura 4. Proyecto de dispositivos móviles, Itinerante de Idensitat y el CX-R de Can Xalant. Arquitecturas modulares, flexibles y temporales

2. UN PROYECTO DE COLABORACIÓN E INTERCAMBIO CECI N’EST PAS UNE VOITURE. ARTEFACTOS MÓVILES AL ACECHO

 

Ceci n’est pas une voiture, con este título magritteano (Ceci n’est pas une plume) se presentó en el espacio del Centre d’Arts Contemporànies de Vic (ACVIC) un proyecto guiado por el crítico Martí Peran y con la colaboración de AC/E Acción Cultura Española. Un caso paradigmático de esa naturaleza impura y crítica que surge del ensamblaje entre el diseño, el arte y el urbanismo. La exposición se plantea como un ejercicio de documentación y reflexión sobre la construcción de artefactos móviles en calidad de elementos para una concepción expandida del museo, o en algunos casos como una alternativa al mismo que ocupan o alteran el espacio público señalando sus conflictos y posibilidades. Un caso de estudio interesante, desde la crítica institucional, para seguir reflexionando sobre las relaciones actuales entre arte y diseño y la naturaleza social y política de ambos.5

En sala de exposición encontramos documentación gráfica y textual sobre más de 50 casos de estudio, de ámbito internacional, en los que los protagonistas son diseñadores, arquitectos y artistas que trabajan de manera individual y en la mayoría de los casos en colaboración. Como un archivo, la exposición presenta también algunos de los artefactos originales y distintas producciones realizadas a partir de su acción callejera. Se trata de un proyecto en proceso que a partir de la itinerancia seguirá recopilando otros ejemplos de labor funcional del arte y especulación sobre el diseño de productos, en este caso artefactos que invaden el espacio público: vehículos callejeros que se desplazan y convocan una nueva relación entre el espacio urbano y sus comunidades.6

Las arquitecturas temporales y los artefactos móviles que se han proyectado y producido, así como nuevos dispositivos de mobiliario urbano y convocatorias de prácticas relacionales que vemos recopiladas en este proyecto, dibujan un mapa de ideas y acciones próximas a los relatos del empoderamiento social, la inteligencia colectiva, la democracia directa, la economía sostenible, el capitalismo ético, la autogestión, la escuela de saberes, las comunidades creativas y otros términos que se desvelan en unos vocabularios que describen perfectamente nuestro tiempo y sus fisuras. Nomenclaturas habituales en los debates y ensayos sobre el papel del diseño y del arte en el contexto actual de crisis de la sociedad capitalista.

En el conjunto del proyecto de investigación que conforman esta exposición, podemos conocer trabajos realizados por artistas, arquitectos y diseñadores. Sin previo encargo, sin producción industrial ni intereses mercantilistas, los artefactos que se han construido son funcionales en su carácter nómada y social, simbólicos en su estética de guerrilla alternativa y autogestionaria, bellos en su poética temporal, únicos en su misión crítica, arrogantes en su confrontación al sistema de valores hegemónicos, emocionales en su capacidad para generar complicidad y también irónicos en su lectura sobre el rol de los espacios institucionales de la cultura (museo, biblioteca, auditorio, sala de reuniones, mercado…). Desde la filosofía de las tres R, estos proyectos se confrontan a los tópicos sobre la naturaleza contemplativa del arte y el racionalismo pragmático del diseño, involucrados en una inteligencia colectiva capaz de activar modelos de supervivencia al tiempo que nos ocupan en una pausa reflexiva sobre la cultura urbana. Verdaderos diseños para la crítica institucional.

El objetivo social de los proyectos, la recuperación de técnicas artesanales, el reciclaje de los materiales, la economía de medios, el carácter colaborativo de los artefactos, la hibridación de formatos o la impureza conceptual (entre diseño y arte) son valores en alza en estas producciones alternativas no sólo a los parámetros profesionales, también al ensimismamiento del arte o el consumo del diseño.  Las producciones que podemos ver en estos proyectos nos permiten analizar la inflación de ficción y de mercantilismo que padecemos. El imperio de la comunicación y el mercado han relegado la realidad a un espacio subsidiario en el que el escenario contemporáneo ha superado los vaticinios más radicales que formuló Guy Debord. Frente a esta situación, la cultura puede ser el instrumento crítico para confrontarse a los excesos de la ficción mediante la recuperación de lo real:  el espacio público, como la gran plataforma para el trabajo cooperativo y el empoderamiento de las comunidades creativas, es el escenario perfecto para el reencuentro con la realidad, un antídoto a las imposturas de la tecnología y los grandes mercados.

Figura 5. Proyecto Kitchen Monument, Liverpool 2011. Colectivo Raumlabor. El proyecto viaja y se detiene en lugares de potencial subestimado. Esta estructura móvil acentúa la especificidad del lugar y hace posible que la gente colabore activamente a recrear un espacio público proporcionándole nuevas características.

El proyecto Kitchen Monument, del colectivo de arquitectos y urbanistas berlineses Raumlabor es un prototipo para construir comunidades temporales abordando la cuestión de la sostenibilidad a escala urbana y arquitectónica; está diseñado como una herramienta para reactivar espacios públicos, una estructura cambiante que puede instalarse en cualquier condición climática. Así mismo, la estrategia de la Mesa rodante móvil de la artista colombiana Adriana García Galan propone un espacio temporal de encuentro para el diálogo: pensada para recorrer la ciudad de Beirut, la mesa cuenta con unos micrófonos que permiten a los ciudadanos confrontar sus puntos de vista sobre temas generales. El proyecto S.P.O.T (Servicio Público de Optimización de Trastos) del grupo Makea tu vida, propone un taller móvil, público y temporal, que asesora y ayuda gratuitamente a los ciudadanos para transformar de manera creativa sus trastos generando también un lugar de debate sobre las políticas medioambientales, el consumo racional o la reutilización de residuos: “Makea es una marca que no vende nada, es una actitud de resistencia”. En otra dirección igualmente alternativa funciona el trabajo Fiteiro cultural de la brasileña Fabiana de Barros, que diseña un quiosco cultural (desmontable y ligero) que a la manera de una “escultura social” puede convertirse en un espacio específico para la cultura según las necesidades de los ciudadanos. Un carromato de tracción animal es la Biblioteca de Nezahualcóyotl que idea Diego Pérez en México, inspirándose en las carretas de los recolectores de basura para convertirse en un pequeño dispositivo móvil, simbólico y funcional.

Figura 6. Proyecto Spacebuster, Nova York, 2009. Colectivo Raumlabor. Diseñado para explorar el espacio público en la ciudad de Nueva York. Es una herramienta de investigación que actúa como un transformador de la arquitectura y del espacio social dentro del espacio urbano.

Espacios expositivos alternativos, mesas para el diálogo, bibliotecas nómadas, carpas habitables, caravanas para activar las relaciones vecinales, propuestas de rediseño para los trastos, talleres móviles para compartir saberes… Como apunta Martí Peran, todos estos contenedores móviles y multifuncionales albergan la potencia de una creatividad nómada capaz de responder a las necesidades locales, que se conciben como espacios relacionales y de intercambio de bienes priorizando su función formativa como dispositivos educativos y de servicios . Los diversos proyectos reunidos en esta investigación de Ceci n’est pas une voiture son elocuentes ejemplos de la colaboración entre diseño y arte, increíbles herramientas de investigación para vehicular voces de disidencia social y política. Todos los campos -el diseño, la planificación urbana y el arte- son capaces de construir una dinámica en la que cado uno contextualiza y cuestiona al otro al tiempo que pone en sitio el espacio urbano siguiendo la estela de los valores de la “conectividad”. 7

3. CONCLUSIONES

El futuro urbano parece desolador, el intercambio entre el diseño y el arte tiene una misión: la construcción comunitaria, sostenible y democrática.  La alianza entre el arte como un proceso social que interviene en el interés público y el diseño como un dispositivo crítico, puede transgredir las fronteras de los espacios domésticos y públicos, generando acontecimientos o mediante la acción directa.

Su relación establece una tensión creativa excepcional, son complementarios en vez de excluyentes y están conectados desde su origen. No es necesario que se fusionen, tampoco que se ignoren. La cultura del siglo XXI reclama una esfera pública activa y participativa, donde las hipótesis y los proyectos que pueden llevar a cabo artistas, diseñadores, arquitectos y urbanistas sean capaces de repensar, desde la responsabilidad y también en el juego de las posibilidades, las condiciones y las necesidades de las nuevas comunidades.

ABSTRACT

“Ceci n’est pas une voiture”. A case study of contemporary art and design.

 

The debate over usefulness and uselessness, also the dispute between beauty and functionality or between significance and banality have encouraged multiple discourses on the nature of what is artistic and the pragmatism of what is design.Art and design, together or separately, have been terms subject to policy overview at various times in their history, but always from the same research team: that of design. Most designers have been taught to believe that design is not art nor does it share anything with art production.

Nevertheless, the relationship between art and design is essential for both categories. “The Red Blue Chair” by Gerrit Rietveld is in books of both art and design, for the same reason that we can say that Joe Colombo is as important as Andy Warhol or that we would like to own “the diamond skull” by Damien Hirst or “the well-tempered chair” by Ron Arad, enjoying its exclusivity and market value. I think that the debate between art and design, is based more on distance, even ignorance, than in familiarity and that the dialogue is not useful. As Norberto Chaves exclaims, we face a real “urban myth” that rises from the reductionist slogan “your truth against mine.”

 

The relations and exchanges between design and art, its expanded field of action, is normally discussed within the design world and it is applied without complex in the world of art. In short, it is a debate that arises in the same industrial and urban society that defines us, that also calls into question the nature of art and the role of culture, the processes of production and market forces, the influence of technologies or policies of consumption. The present challenge is to share, transfer, discuss and “disensuar” in complicity, managing a cultural, social  and political capital which is effective and non “sovereignist”.

 

 

With these hard critiques in mind and from my experience as a teacher of contemporary art and design, I want to bring to this conference some thoughts about the complicity between art and design through an exciting project which brings together artists, designers, architects and critics.

First observation: the relationship between art and design is as old as the contemporary world where both practices are legitimate, closeness is always more productive than distance.

 

 

Second observation: the friction between the two fields and the subsequent debate on the differentiating assumptions are projected from the design world and its corporate work, artistic practices more accustomed to poetic nomadism are active in a totally interdisciplinary space and therefore more free

 

 

Third observation: today, many projects establish a critical alliance between the world of design and art. The project “Ceci n’est pas une voiture” is a work program guided by the critic Martí Peran critic who poses as an exercise in documentation and reflection on the construction of mobile devices as elements for an expanded conception of the museum. A case study for further reflection on the relationship between art and design and its social and political nature.

 

Keywords: public space, sustainable design, social art, institutional critique, social empowerment.

 

 


1 Chaves, N. “Prólogo: la famosa pregunta”, en Anna Calvera (ed.), Arte?¿Diseño.(2003) Barcelona, Gustavo Gili. pp. 121-138.

2 Subjic, B. (2009) El lenguaje de las cosas. Madrid, Turner.

3 Las aportaciones de críticos, arquitectos, responsables políticos, artistas, filósofos y sociólogos en este seminario sobre ¿Qué es el arte público? celebrado en el FAD, Barcelona, puede consultarse en http://fad.cat/xarxesopinio/

4 Glen Adamson and Jane Pavitt (ed.). Postmodernism. Style and subversion 1970-1990. London, V&A Publishing, 2011. Las obras de Haim Steinbach comparten espacio con los muebles de Alessandro Mendini, las arquitecturas de Ricardo Bofill con las esculturas de Giulio Paolini o las portadas de The Face con los fotogramas de Cindy Sherman. Una interesante muestra sobre arte y diseño de la postmodernidad guiada por un dispositivo crítico transversal y social.

5 El su conjunto el proyecto Ceci n’est pas une voiture se ha articulado mediante una sucesión de fases que se vehiculan temporalmente y que llevan a cabo en diversos espacios. Esta exposición es una de ellas y la precede una fase de residencia y producción de proyectos, que se ha realizado en Vic y Mataró con el objetivo de impulsar nuevos proyectos incorporando unos artefactos móviles preexistentes, el Dispositivo Itinerante de Idensitat y el CX-R de Can Xalant. Los proyectos Servicio Público de Optimización de Trastos (S.P.O.T.) del colectivo Makea y Càmping, Caravaning, Arquitecturing de Miquel Ollé y Sofia Mataix, que se han realizado a través de esta residencia en ACVic y Can Xalant, se presentan conjuntamente con los proyectos de A77 – Adriana García Galán – Amor Muñoz – Ana Dumas – Anna Recasens – Antimuseo – Cinéma Numérique Ambulant (CNA) – CLUI – Colectivo Cambalache – Colectivo Descarrilados – Colectivo Kabaret Machine – Cristian Añó y David Armengol – Diego Pérez – Domènec – Fabiana de Barros – Fanzinoteca Ambulant – Felix Mathias Ott – Floating Lab Collective – Iñaqui Larrimbe – Ivan Puig i Andrés Padilla – Josep M. Martin – La Fundició – Lluc Mayol, Matias Rossi y Ricardo Duque – Makea Tu Vida – Marksearch – Miquel Ollé y Sofia Mataix – Núria Güell  – Nuria Montiel – Pablo Helguera – Pablo Rojas Schwartz  – Pau Faus – Platoniq – Public Works – Raimond Chaves – Rallyconurbano – Raumlabor – Sabrina Artel – Soundlab – Straddle3 y Todo por la Praxis – Theo Craveiro – Toni Tomàs y Carles Porta – Virginia de Medeiros – Vitor Cesar.

6 Puede consultarse el catálogo completo de los proyectos en www.acvic.org.

7 Martí Peran. Esto no es un museo. Artefactos móviles al acecho. Mataró, Roulotte:09, 2012.

Pilar Bonet. 2011. Ceci n’est pas une voiture.