Anna Taratiel. Cristalogramas

Como en un relato fílmico en el que la cámara avanza en picado sobre una ciudad, lacerando sus estructuras cristalinas hasta submergirse en un microcosmos geológico, las pinturas y los dibujos que presenta Anna Taratiel mantienen puntos de visión aérea que nos confunden en el espacio de una apariencia urbana y al mismo tiempo mineral. En la mas pura reflexión de la geometría, sus telas y collages investigan el crecimiento orgánico de las formas, capaces de expandirse sin desbordar su propio campo abstracto. No se trata de gestos espontáneos, son construcciones organizadas y atentas a la realidad cognitiva. Una gramática visual que nos revela tras el título serial de Cristalogramas. La artista procesa sus obras en una dinámica múltiple e interactiva que involucra todas las funciones mentales, desde la percepción o la memoria, hasta el lenguaje, la imaginación y la intuición. La abstracción, constructiva o biológica, es la herramienta gráfica y material que maneja, con la que capta una singular experiencia de la naturaleza y su artificio. En sus proyectos percibimos una realidad oculta entre los materiales, las líneas, las pinceladas y los colores que generan su campo visual en murales callejeros o instalaciones escultóricas. En la frontera de un método racional, sintético y analítico, la artista concibe un universo solipsista, un mundo que sólo existe en la imaginación y que es la afirmación de una única certeza: su propia existencia y la energía creadora de la subjetividad. A partir de la volumetría euclidiana, con claroscuros y matices de color, la artista concibe una visión arquitectural que también subyace en sus trabajos pictóricos en el espacio público, los graffitis que ejecuta en la macrocristalografía urbana con el nombre de Ovni. El espacio de la ciudad es su escenario predilecto, la dinámica de las formas el gran protagonista, la intuición ensimismada su vector para representar una magnitud y dirección física intransferible. Fuerza y desplazamiento organizan sus planos de color, las siluetas y patterns, una iconicidad que pone en relación las facetas más formalistas de la pintura con las localizaciones más contextuales y su actitud más rebelde. En la serie que compone Cristalogramas, ensambla diversas piezas y formatos con un mismo propósito: comprender la realidad. La intensidad de estas obras reside en la concentración y la mesura del trabajo, en la pulcritud de los mapas mentales que compone y en la madurez de una artista capaz de deambular por las rutas callejeras y también confinarse en la soledad del taller. Un proyecto artístico que atiende el espacio público sin dejarse arrebatar el espacio privado y más íntimo de la creación.

Pilar Bonet. Catálogo. Galeria CIS Art Lodgers 4 al 25 de Noviembre 2011.

Anna Taratiel. Cristalogramas.